Relatos Cortos de Videojuegos - Segunda parte

Relatos Cortos de Videojuegos
3 nuevos relatos cortos de Videojuegos del concurso de Gametopia.

En nuestra intención de dar a conocer algunos de los relatos que más nos han gustado de los que han participado, hemos recopilado tres más que espero que os gusten. Me gustaría aclarar que el orden de estos relatos que estoy presentado en el blog no atiende a ningún tipo de preferencia.

También puedes leer los relatos ganadores y los anteriores relatos publicados.

Beatrice Lebrun

Otra vez lo mismo, siempre que alguien metía la pata tenía que estar yo barriendo sus desastres. Se suponía que ese era mi trabajo, ¡¿cómo podría haber sabido que era una trampa?! Era una fiesta, ¡por supuesto que era una fiesta! Seguro los demás pensaron que yo era la indicada para colarme en ella, ¡y solo por ser una chica! Como los detesto, pero necesitaba el dinero. Y heme aquí, una de las mejores ejecutoras del mundo, atrapada como un mosquito en un ascensor que parece infinito. Al menos tengo mis cuchillos.

¿Qué es ese ruido? ¿Ya se detuvo? Oh, ¡demonios! No puedo dejar que la puerta de abra. Está allí, lo vi con mis propios ojos; ¿cómo puede ser posible? ¡Yo lo había matado con mis propias manos! Mierda, mierda, esto está muy mal. Sea lo que sea, mejor me preparo...

La puerta se abrió de nuevo pero, ¿ya no está? Un segundo, antes no había nadie junto a mí en el ascensor, entonces por qué esa sombra negra... ¡Ya está! Con bloquear la puerta me bastó. Ahora bien, sé que estoy varios metros bajo tierra y que, sea lo que sea que vi, ya no es humano. Lo primero será intentar contactarme con la agencia para informarles del asunto, necesito recuperar los equipos que me incautaron antes de lanzarme a ese aparato de metal. Luego tengo que encontrar al desgraciado de Roger, en serio podría haber jurado que lo había matado; de todos modos, algo me dice que no estoy tan equivocada, tal vez haya encontrado la manera de conseguir la inmortalidad que tanto quería; pero ¿a qué precio?

Estoy segura de que mandará a sus esbirros tras de mí, mejor comienzo a recorrer este laberinto para adelantármeles; no tienen idea de lo que les espera, definitivamente se metieron con la persona equivocada.

Elvira Varela Barreiro

Magia embotellada

- ¡Bienvenidos! Por favor, pasad. Acabamos de mudarnos, así que está todo manga por hombro. Pero no os asustéis, sé exactamente donde debería estar todo, es prácticamente imposible que acabe envenenándoos por invitaros a un té. Por cierto, ¿queréis un té?
Tranquilos, la razón por la que estoy diciendo tantas estupideces es que se me ha caído un arcón encima del pie. Y la razón por la que he dejado que se caiga es que tres extraños –un chico, un perro y un espíritu- acaban de irrumpir en la tienda.
- ¿Es una tienda? – preguntó el chico mirando a su alrededor con aprensión.
- De magia – respondí en seguida. Él puso cara de consternación -. Magia embotellada, rompes el recipiente y el hechizo se ejecuta. Cualquier idiota puede hacerlo. También aceptamos encargos imposibles – zanjé.
El perro me miró, el chico miró al perro y el espíritu del aire hizo su primera petición:
- Yo necesito que recuperes algo de la prisión de Kurtat.
- ¡Karin! – le gritó el perro.
- ¡Basta ya, Lugaros! – y un trueno retumbó en la lejanía.
Nada de lo que sorprenderse teniendo en cuenta que soy maga y trato con seres así constantemente.
- ¿Qué tengo que recuperar de Kurtat? – pregunté.
- Un relicario.
- Hecho, ¿algo más?
- Necesitamos saber de dónde proviene la espada de Rásil y, Lugaros, – el perro le ladró para que se callase - deshacer la maldición que le impide cambiar de forma a voluntad – terminó, sin embargo.
- Tan… ¿fácil? – pregunté incrédula.

En mis pocos años como aprendiza me habían llegado a pedir robar estrellas y enjaular rayos de sol, los cuales habían sido los más fáciles, así que imaginaréis mi desilusión al encontrarme con unas peticiones tan mundanas.

Lo que yo no sabía entonces es que el relicario era la fuente de poder de la prisión de Kurtat, que el mago que le había lanzado la maldición a Lugaros se había suicidado y que la espada que portaba Rásil se llamaba Egüelmed y era una de las chapuzas del armero de Líboris, en otras palabras, mi padre.

Asier Merlo Aguado

Hace dos días que no amanece, que la luz se ha ido y las estrellas ya no brillan en el cielo... pero me importa más la tierra que el cielo.

Pues ellos están ahí, a mi lado.

Cuando el cielo se oscureció en pleno día, lo primero que pasó fue que el mundo entero gritó, de forma ensordecedora, todas las personas a las que la oscuridad atrapó fueron cambiadas de golpe y porrazo a... algo. No son del todo diferentes y al mismo tiempo lo son, pues lo que ha cambiado es su interior, han sido poseídos. Creo que yo me libré por la luz, las simples bombillas de mi salón que proyectaban luz me protegieron, pues las sombras no pueden existir en su interior. Desde entonces me he sentido observado, perseguido, hasta que hace unas horas empecé a oír un susurro, un arrastrar de pies y luego los golpes en toda la casa, rodeándome por todas partes, pidiéndome que salga, que me una a ellos. Los he visto, ya no son humanos, y cualquier tipo de luz les quema, pero no son nada de lo que yo haya oído hablar.

No quieren mi sangre, ni mi alma... solo quieren mi cuerpo, convertirme en otra marioneta. Vi a mi madre llamándome, sonriente desde la ventana en penumbra justo cuando se fue la luz... y ellos entraron. Como salvajes vinieron a por mí, golpeando y gritando de pura locura, chasqueando la lengua, apretando los dientes...  en un intento desesperado por sobrevivir, le he prendido fuego a la casa, la mayor fuente de luz que he visto en los dos últimos días. Creí que estaba a salvo, pero no. Me arañaron, siento como la sombra se va apoderando de mí, pues ahora veo el mundo en penumbra, la oscuridad no tiene misterios y la luz es cegadora. Pero resisto. Ahora estoy corriendo por el bosque en busca de ayuda, porque sé que no estoy solo. ¡No puedo estar solo! Pero ellos están por todas, son cientos, miles, que me quieren... La cuenta atrás ha comenzado, sólo me queda huir de la oscuridad y buscar la luz.

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