Me encanta el Advergaming... pero qué difícil es

Creando Advergaming
Desarrollar proyectos de Advergamig es siempre una gran experiencia.

Como todo en esta vida, hacer las cosas bien siempre es complicado, pero hacer un buen Advergaming lo es aún más porque hay muchos factores que no controlas.

Como reza el titular de este post, me encanta trabajar en proyectos de Advergaming, ya que es cuando mis dos pasiones están unidas: la publicidad + videojuegos. Pero si además hay un componente de educación detrás, mucho mejor. 

Esto es que lo que ocurre en el actual proyecto en el que estamos trabajando, del cual os dejo unos bocetos, seguro que os imagináis la temática :-)

De las cosas que más me gusta del Advergaming es el reto que supone. Cuando haces un videojuego, el reto es lograr que sea adictivo y que la historia funcione, pero cuando haces un Advergaming tienes que pensar en muchos más factores, como que tienes un cliente encima tuyo que lo único que le importa es sacar un rendimiento a corto plazo.

El gran reto de un proyecto de Advergaming es comunicar la idea del cliente.

Un advergaming tiene que tener lo mejor de un juego: que sea adictivo. Independientemente de lo que quieran vender, tiene que ser jugable, si no ya has fracasado. Pero para lograr esa jugabilidad tienes una serie de impedimentos importantes, que son las limitaciones que impone el cliente, mecánicas que no se puedan asociar a la marca, imágenes políticamente incorrectas, evitar la frustración del jugador y cualquier mensaje negativo que se pueda asociar con su marca. ¡Vamos que se la cogen con papel de fumar!

Bocetos de proyecto de Advergaming
Imaginaros que tenéis que hacer un juego donde el jugador no puede perder, pues eso es el advergaming, porque el jugador nunca pierde si es cliente de esa marca :-) 

El siguiente reto es comunicar, porque no nos olvidemos, tras echarse unas partidas el jugador tiene que haberse enterado perfectamente de lo que el cliente quiere comunicarle. Para ello hay que hacer encaje de bolillos para que los textos del juego no sean muy comerciales, pero a la vez han de ser claros. 

Si encima tenemos que hacer un Advergaming para niños de 8 años, el reto es aún mayor, porque tienes que comunicar a dos personas diferentes: al padre y al niño. Los juegos son para el niño, los mensajes comerciales para el padre y la esencia de la educación para los dos. Para lograr desbloquear este logro es muy importante trabajar muy bien la estética, que sirva para el niño pero que el padre la vea atractiva como para sentarse con su hijo y pasar un buen rato.

Los mensajes cortos, hay que luchar con el cliente a brazo partido para mantener los textos los más simples y cortos que puedas, pero sin embargo hay que poner muchas ayudas, tanto visuales como de texto, para que el niño sepa en todo momento que tiene que hacer, no queremos frustrar al niño, no sea que de mayor tenga que ir al psicólogo ^__^ 

Concept art videojuego advergaming
Pero al final de todo, la mayor pelea la tenemos con el cliente, porque seguramente sabrá mucho de marketing pero muy poco de juegos, con lo que no entenderá nada de lo que le propones y querrá un juego simple y fácil. 

Pero... ¿Cómo comunica el cliente el Advergaming? ya lo he vivido muchas veces, se hace un esfuerzo enorme en conceptualizar el juego, en lograr el equilibrio perfecto entre mensajes comerciales y experiencia del jugador y al final, el juego se sube a la web y... ¡ahí se queda! Luego a los X meses nos llama el cliente defraudado por la acción porque no ha tenido nada de éxito ¡normal! Comunicar un juego es tremendamente difícil, pero un Advergaming lo es aún más, con lo que si no hay una campaña enorme detrás y sobre todo, si la pieza del Advergaming no está perfectamente integrada en la campaña general de marketing, no lograremos los objetivos. 

El problema es que los clientes de marketing se olvidan que el mayor enemigo de los advergaming son los juegos comerciales, porque no nos engañemos, un chaval de 8 años me da un repaso a mi y a ti jugando al Kinect, la Wii, el iPad y lo que caiga en sus manos, ¿verdad?

0 comentarios:

Subir