Ganador del concurso de relatos sobre Final Fantasy

Relato sobre Final Fantasy
Aquí tienes el relato ganador de nuestro concurso sobre Final Fantasy.
El ganador es José María González y su premio es una edición coleccionista de Final Fantasy XIII para PS3 + Curso online de Guiones de videojuegos + Mando 6 Axis PS3.

Te dejo su relato que espero que disfrutes.

El guerrero del Hielo

TIFA – Cariño, cierra la ventana, hace frío.
AVI - ¿ No te gusta el frío abuela Tifa ?
TIFA - ¡ Oh ! Bueno, tiempo atrás lo amaba, como toda bendición que nos ofrece Gaia. Ahora no me trae más que tristes recuerdos de viejos amigos.
AVI - ¿ Te refieres a los amigos junto a los que luchaste ?
TIFA – Sí, más concretamente de uno de ellos; Cloud.
AVI - ¿ Cloud ? Sí, claro. Me has contado muchísimas historias acerca de él. De cómo os conocisteis, de lo fuerte y valiente que era…de cómo derrotó a Sephirot.
TIFA – Sephirot, sí. Pero esta historia nunca te la he contado. Es una historia de amor imposible. De cómo Cloud amó a una mujer, de cómo la voluntad de un hombre cegó a una Diosa. Sephirot no fue el único que perdió la cabeza en aquellos oscuros tiempos. Siéntate y escucha la historia más irracional que el amor jamás a dado.

Todo comenzó en una sangrienta batalla, un combate perdido de antemano en la que toda esperanza se había desvanecido.

Como bien sabes, las materias acogen el poder de esencias divinas y elementales en su interior. Cloud poseía el espíritu de Shiva en una de ellas. Una materia helada de resplandeciente brillo azul sobre la que residía el poder absoluto del hielo.

Combates atrás, Cloud ya había experimentado el poder de otras esencias divinas con asombrosos resultados. Como Ifrit, que emana su poder del fuego, o Titán, señor de la tierra. Pero aquella, era la primera vez que encomendaba su voluntad a Shiva. Sabedor que el resto de elementos resultarían inútiles en la lucha, depositó su fe en lo desconocido.

Cloud, alzó con decisión la espada por encima de sus hombros, para liberar la helada materia que descansaba en una de las ranuras del arma que empuñaba.

El cielo se iluminó y entre gráciles movimientos Shiva se materializó. Era una auténtica princesa de hielo. Se dice que la belleza depende de quien te mire, sin embargo, a todos ojos Shiva encerraba la razón de lo hermoso en un solo cuerpo. Un capricho de Gaia.

Pero al margen de los acontecimientos del propio combate, algo fuera de lo común sucedió que cambiaría el destino de ambos para siempre.

Shiva no se centro en sus enemigos como hubiese sido natural. Se detuvo un instante y se giró impactando su fría mirada en los ojos de Cloud y sintió la voluntad del hombre en todo su esplendor; una virtud admirada por los dioses. Cloud quedó cegado por la belleza y determinación de Shiva. El tiempo, pareció detenerse.

Juntos, ejecutaron un devastador ataque fruto de la química creada en aquel mismo instante y que desafió las leyes elementales y lógicas regidas por Gaia. Hoy sabemos que cuanta más afinidad existe entre un invocador y su guardián, más poderoso se vuelve este.

Fue una victoria aplastante contra todo pronóstico.

Surgió un poderoso vínculo que fue más allá de una unión de combate. Surgió el amor.

Formaron un dúo invencible. A medida que más combatían, más poderosos se volvían, cuanta mayor dificultad presentase el combate, más fácil la victoria obtenían pues mayor pasión liberaban.

Por desgracia, únicamente podían permanecer juntos en combate, momento en el que se requiere presencia divina. Es la voluntad de Gaia.

Y así, tras la guerra, Cloud se volvió mercenario. No vacilaría en manchar de sangre su espada allí donde le solicitasen si ese era el único modo de estar con su princesa.

Su obsesión, le llevo a amar la lucha tanto como a Shiva, hasta el límite de convertirse en la mismísima esencia de la guerra. Cada vez que el enemigo percibía una fría presencia, rendía su arma implorando una piedad que no llegaría. Se le conoció como el guerrero de hielo.

Pero llegó la paz. Ya no había nadie con quien luchar. Cloud no soportaba la ausencia de su amada, y sólo podía recordarla mientras sostenía la helada materia que guardaba el espíritu de Shiva entre sus manos. No era suficiente.

Por amor, Cloud inició una guerra desafiando a hombres, guardianes y a la mismísima Gaia. Y la vida se enfrento al mayor enemigo que jamás conocerá.

Impulsados por la pasión, Cloud y Shiva eran prácticamente indestructibles.

La decisión fue unánime, nadie quería un nuevo Sephirot, así que no se dudó en utilizar todos los recursos que fuesen necesarios para acabar con tan poderoso enemigo. Ambos lo sabían, pero estar juntos era su único anhelo. La guerra helada había comenzado.

CLOUD – Mucho tiempo llevo esperando este momento. Ya están aquí. (Alza la espada por encima de su cabeza )
- Polvo de diamantes en el filo de mi espada. Hace frío, te siento a mi lado y mi corazón arde ante tu gélida presencia. Prepárate princesa mía, lucharemos una vez más entre hielo y sangre, aunque suponga nuestro final.
TIFA – Que Gaia les acoja en su seno.
- Cariño (solloza) cierra la ventana.

1 comentario:

  1. Me encanto e izo que se me pusiera la piel de gallina

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